El transporte del futuro sobre dos ruedas

Salud y sostenibilidad presentes en la bicicleta

El transporte del futuro sobre dos ruedas

Sonia Aguilera

La Unión Europea ha adoptado, desde la entrada en el nuevo siglo, diferentes iniciativas sobre transporte sostenible para fomentar el uso de la bicicleta en las ciudades y contribuir así, con la conservación del medio ambiente. La adopción del ‘Libro Blanco de Política de Transportes’ en 2001 fue la medida pionera, aunque también, ha estado acompañada por otras como, el ‘Libro verde, hacia una nueva cultura de la movilidad urbana’, de 2007; o el ‘Plan de acción sobre movilidad urbana’, de 2009.

Pero, la inmersión en la crisis económica ha desviado la atención hacia los mercados y ha dejado las políticas europeas de movilidad en un segundo plano. Esta situación ha cambiado con la llegada a la presidencia de la Unión Europea de Dinamarca en el primer semestre del presente año. La presidencia danesa, que concluyó el pasado 30 de junio, tenía entre sus puntos importantes recuperar la calidad del medio ambiente, y para ello, se ha centrado en el crecimiento verde y sostenible, mediante una propuesta sobre eficiencia energética, la hoja de ruta en el ámbito de la energía para 2050 y el séptimo programa de acción en materia de medio ambiente. Según Lone Dencker Wisborg, Embajadora de Dinamarca en Madrid “el transporte es un sector fundamental para hacer Europa más verde, para fomentar el crecimiento sostenible y para crear puestos de trabajo en el futuro”.

Los desplazamientos en las ciudades europeas, cada vez más saturadas por los coches, pueden convertirse en algo divertido y saludable gracias a la bicicleta. Se trata de un transporte respetuoso con el medio ambiente, ya que no genera CO2, rápido y económico, que además, cuenta con múltiples ventajas. Entre ellas, están el ser un método de circulación rápido y flexible, que no necesita de mucho espacio para aparcar y es barato, ya que su mantenimiento es mínimo. No contamina, por lo que, su uso reduciría el efecto invernadero, la niebla fotoquímica, la lluvia ácida y la contaminación acústica.

Pero, a pesar de los aspectos positivos que aporta la bicicleta, también se pueden contabilizar notas negativas sobre este tipo de transporte. Todas ellas se producen dependiendo de las diferentes ciudades europeas, ya que unas tienen mejor infraestructuras viales que otras, tales como carriles ciclistas o aparcamientos. Entre las mejor dotadas están ciudades como Ámsterdam, Copenhague o Münster, que se convierten en modelos a seguir.

La ciudad de Sevilla, por ejemplo, es una tendencia positiva con respecto al transporte en bicicleta en España. A partir de 2006 y hasta la actualidad, se ha producido un cambio estructural y repentino en los desplazamientos urbanos, llegando incluso a incrementar el porcentaje de ciclistas en más del triple en los últimos años. En 2007, la ciudad publicó el ‘Plan de la bicicleta de Sevilla’, con el objetivo de construir ocho vías ciclistas urbanas, de 77 km de longitud, por todo el centro de la ciudad y zonas periféricas. Para llegar a 114 km en 2010. La ciudad de Sevilla también ofrece la red ‘Sevici’ de uso compartido de bicicletas, como han hecho otras grandes ciudades europeas  en los últimos años.

Otro punto a tener en cuenta es el de la seguridad y protección de los ciclistas. La tasa de accidentes entre vehículos y usuarios de la bicicleta es muy alta. Letonia es el país que registra mayor número de víctimas mortales entre los ciclistas, seguido de otros países de la Unión Europea. Es reseñable que países como Alemania, Países Bajos, Dinamarca y Finlandia tienen mayor número de ciclistas que España y Grecia, por ejemplo, pero registran un número menor de víctimas mortales. Para evitar estos accidentes es necesario un diseño diferente de las infraestructuras y la disminución del tráfico automovilístico, así como una buena formación de los usuarios. En Inglaterra y Alemania se forma y educa en los colegios sobre el buen uso de la bicicleta.

Entre las notas negativas encontramos también, las condiciones meteorológicas, ya que no todos los países tienen un clima idóneo para el uso de la bicicleta. A esto se une la intermodalidad deficiente que existe. Tiene que ver con la falta de equipación de trenes y autobuses para transportar bicis y viajar con ellas en las distancias largas. Esto se está subsanando en algunas ciudades con la incorporación de alquiler de bicicletas públicas. Y por último, algo que frena el uso de este transporte sostenible son los robos que se producen en toda Europa.

La situación actual en Europa está marcada por la economía, por lo que, a pesar de sus numerosas ventajas, el transporte en bicicleta sigue infrautilizado en muchos países. La cuota del uso de este transporte es muy baja, debido a la falta de políticas adecuadas para fomentar la movilidad ciclovial urbana. Como asegura Lone Dencker Wisborg, “el transporte en los países es competencia de los diferentes Estados miembros. Sin embargo, queremos que el transporte sostenible se aparte de las visiones a largo plazo y queremos predicar con el ejemplo”. En Dinamarca, la bicicleta es uno de los principales medios de transportes en las ciudades, gracias, en parte, al firme y duradero apoyo que recibe de sus autoridades. Al igual ocurre en los Países Bajos.

Lo ideal sería que los países miembros de la Unión Europea apoyasen los planes cicloviales de forma nacional y fomentasen su aplicación en el ámbito local. Pero actualmente, los Estados no están obligados a adoptar estas iniciativas y no existen marcos jurídicos o financieros de necesario cumplimiento.

En los últimos años, lo que sí se ha hecho es fomentar el uso de la bicicleta para el turismo y el ocio, de manera que su popularidad está creciendo entre jóvenes y adultos. Algunos países del norte de Europa están construyendo y ampliando su red de larga distancia. Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica, Suiza, el Reino Unido y Austria ya tienen vías cicloturísticas de trayecto largo. Alemania dispone de una enorme red ciclovial que tiene buenas comunicaciones interestatales y con la red nacional y que se llama EuroVelo. Estas medidas han fomentado el surgimiento de empresas que se dedican a organizar viajes en bicicleta por toda Europa.

La Comisión Europea ha lanzado un plan para bajar las emisiones de CO2 en un 80% para 2050, para ello quiere acabar con los automóviles de gasoil y gasolina en las ciudades, fomentando el uso del coche eléctrico. Ésta puede ser una buena medida para impulsar la utilización de la bicicleta y desplazarse por la ciudad de una manera más limpia y cómoda.

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Alfonso F
 
 
Sonia Aguilera
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